jueves, 2 de febrero de 2012

Una discusión sobre "Melancolía"


Desde que la falta de cálculo para plantear "lo que no alcanzó a justificar" Lars von Trier acerca de su "comprensión" hacia los nazis, la discusión sobre Melancholia se dividió de tal forma que se hablaba más de él y su desatino en Cannes que de la película. Ya enfriado el asunto del "nazismo comprensivo" y con la atención que el mismo dirtector se ha logrado atraer desde Anticristo, Melancolía no podía quedarse en el camino. Desde el veto en susodicho festival, la película misma ha logrado labrarse su camino y hacerse de fanáticos como de detractores, es decir, es saludable como película. Pero así como a unos les gusta, otros ni la entienden u otros tantos esperan una diatriba sobre la melancolía, no sobre una boda y un funeral... del mundo. Para estas fechas que aun no se conoce con certeza el estreno en México de la película, el internet tan correteado de nuestros días se ha dado la oportunidad de ser tan pródigo y proporcionar a otros tantos la posibilidad de verlo. Aun así, es más seguro conseguirla importada en Blu-Ray que tener el estreno pronto.
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Actualización: Estará de estreno en el 32 Foro de la Cineteca Nacional
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Film Quarterly, esta publicación trimestral de la Prensa de la Universidad de California, publicó una discusión sabrosona sobre Melancolía, lo que en la opinión de sus colaboradores de cabecera Nina Power y el editor de la misma revista Rob White, la película tiene mucho de dónde rascarle. Muchas pistas se encuentran en sus conclusiones, tal vez hasta el momento la que es mi favorita es la de Rob White que sentencia a Melancolía como una parábola subersiva.
Píquenle por "áhi" y encontrarán el link si les aburre la siguiente traducción. Si no, llévensela a la mano para la oportuna discusión chicha de la película chingona, como sigue:

Lo más reciente de Lars von Trier se ha ensombrecido por los juicios erróneos de sus comentarios en el Festival de Cannes en 2011. Esto es una pena porque, como discuten la escritora de larga carrera Nina Power y el editor Rob White (resumiendo un diálogo que comenzó aquí a propósito de Anticristo de von Trier), Melancolía es un trabajo rico, fascinante y radical.




ROB WHITE: Al inicio y al final de Melancolía, dos mundos colisionan: el pícaro y suelto planeta del título se estrella contra la Tierra al compás del preludio de Wagner Tristán e Isolda. Entretanto, dos hermanas, la veleidosa Justine (Kirsten Dunst) y la fastidiosa Claire (Charlotte Gainsbourg), se turnan para sufrir una crisis psíquica. Primero Justine se hunde al punto de la catatonia cuando su matrimonio fracasa justo en la noche de bodas; cuando revive –al parecer, impulsada por la perspectiva del Armagedón– Claire es atormentada por la ansiedad, aterrada por la aproximación de Melancolía (su hasta ahora seguro de sí mismo esposo John, quien se traga una botella de somníferos, en lugar de presenciar el desenlace apocalíptico). Ciertamente esto no es una narrativa alegre y aun así J. Hoberman del Village Voice reportaba que, al salir de la proyección en Cannes, él "se sentía ligero, rejuvenecido e inconscientemente feliz" (www.voicefilm.com, 18 de mayo de 2011). Sé qué quiere decir: lo último de von Trier no es la melancolía en sentido de todos los días (introvertido, anhelante) o el Freudiano (entristecido furiosa y neuróticamente).
Melancolía se ha comparado a La celebración pero la producción Dogma de 1998 de Thomas Vinterberg nos otorga todos los elementos de la Familia Disfuncional (Angustia edípica, suicidio, trauma sexual), que es tan sólo la imagen negativa de la Familia Feliz (Al final el patriarca es humillado pero el clan se mantiene unido). Los excéntricos padres divorciados de Justine y Claire –el padre John Hurt ostentosamente robándose las cucharas, la madre (Charlotte Rampling) reteniendo cualquier muestra de buena alegría ("déjenme en paz con sus jodidos rituales")– están, en contraste, divertidamente separados y mal portados. Impertinentemente tratan la boda como un juego de farsas. Es algo bueno que el adinerado John esté pagando (y constantemente se lo recuerda a Justine) y la fiesta de la boda parezca significar más para él y al espléndido preciosista planeador de bodas (Udo Kier). Mucho de la secuencia de la celebración de Trier es alegre comedia.
La depresión de Justine llega a su nadir después de que la celebración se convierte en un fiasco y su esposo (Alexander Skarsgård) huye tan pronto como puede. Un tiempo después sin especificar, Claire tiene que ayudarla a tomar un baño. Más adelante, bocados de comida la hacen afirmar "Sabe como a cenizas". Aunque Justine recupera el apetito cuando se cierne la amenaza de aniquilación planetaria, come vorazmente la mermelada directo del tarro. Encuentro el cambio un tanto atrevido como encantador. Así que no reconozco el diagnóstico serio de A. O. Scotten el New York Times: "angustia aguda... paralizante vacío de la depresión... cuán desproporcionado, que consume todo el dolor interno y personal" (11 de noviembre de 2011). Aún cuando se aproxima a su depresión, mantiene una pura y dura inteligencia así como tranquilidad. Cuando le dice a su jefe que es un "despreciable, hombrecito hambriento de poder", ella está razonando sin perder la lucidez. Por lo tanto no me inclino a tratar a Melancolía como una historia de caso barroca. Quizás sea mejor pensarla como una parábola –una parábola subversiva. Su emplazamiento de gran hotel de lujo es como un castillo encantado, una isla mágica. (Ir de compras parece demostrar que hay un mundo más allá pero del que definitivamente el caballo Abraham no puede escapar). El rol que preside von Trier es como la de un Calibán recién coronado, un guardían totalmente anárquico cuyo lema para la indiscplina es: "¡Aquí se quedarán hasta que todo esté destruído!" ¿Encuentras algunas razones para estar alegres en Melancolía?


NINA POWER: Estoy de acuerdo que Melancolía no se trata de la depresión entendida en "meros" términos humanos, pero la encuentro menos ligera y de comedia como tú. Entiendo la película como una serie de clamores epistemológicos en competencia –qué quiere decir, no sólo cómo conocemos ciertas cosas, y qué método usamos para conocerlas, pero también lo que hacemos con este conocimiento una vez que lo tenemos. Von Trier es una víctima bien documentada de la depresión, pero desde un cierto punto de vista, la depresión contiene en su interior ciertas verdades materiales, es decir, no es más que patológico. Así, por ejemplo, sabemos que el mundo se acabará, literal y físicamente (cuando Melancolía choca con la Tierra es para todos los efectos una colisión "real" y no meramente un simbólico o alegórico "fin del mundo").
Visto desde un punto de vista bastante objetivo (sub especie aeternitatis, como asienta Spinoza), sabemos que en realidad la "eternidad" no es para siempre. Tarde o temprano, la Tierra y todo sus alrededores dejarán de existir. Mientras que la muerte térmica del universo, de hecho, viene después de nuestra muerte individual, y probablemente hasta la de la especie en su conjunto, es interesante especular sobre lo que este horizonte del  pensamiento significa: lo que, visto desde cierto ángulo, ¿realmente importa del todo? Justine tiene dos modos de nihilismo: agresiva y pasiva, en ese orden. El primero la ve cuestionándose las estructuras "habituales": el matrimonio, el trabajo, la responsabilidad familiar. La posterior la ve reconciliada (aunque con un gruñido) a la inminente destrucción del planeta. Estos nihilismos se pueden ver como los modelos de conocimiento mucho más aptos que la posición neurótica que mantiene Claire, o el modo económico-racional representado por John ("tienes que confiar en los científicos"). En ese sentido estoy de acuerdo en que Justine es ahora "más sana" que el resto de su familia. Las conversaciones artificiales, aparte de que esto es presumiblemente la manera en que la burguesía de hecho se comunica entre sí, funcionan como tantos puntos de vista incompatibles del mundo. El hecho objetivo de que los obliga a todos a centrar sus puntos de vista relativo es también la revelación de que casi todos estos puntos de vista no poseen una forma adecuada para hacer frente a la inminente llegada de Melancolía.
Me da curiosidad saber lo que opina de la destrucción/crítica a la modernidad que hace Justine tal cual la promulga en la primera mitad justo cuando ella cambia los libros desplegados con placas de Malevich por los que contienen a Brueguel el Viejo y a Caravaggio: ¿es el conocimiento de Justine alguna forma de resistencia o está opuesta a la modernidad?



ROB WHITE: Sólo tienes que comparar Melancolía con Contagio y Transformers: el Lado oscuro de la Luna para notar la sustracción que hace Von Trier de la alta tecnología. El impacto potencial de imaginar el Armagedón se vuelve banal en las pantallas y máquinas de los éxitos de taquilla. (El árbol de la vida de Malick también se imagina el fin del mundo pero su marco paliativo es un flashback Proustiano-Darwiniano). Por contraste Melancolía es maravillosamente minimalista: reduce a la ciencia a un penoso anillo de alambre pegado a un palo que Claire usa para falsamente tranquilizarse de que el planeta está desviándose. Hay mucho menos parafernalia para distraer del impactante apocalipticismo –una ficción (en este caso) que en verdad puede poner de cabeza nuestras visiones del mundo. Y me gusta tu idea de que Melancolía es alucinante a la manera de Spinoza.

Es durante la boda que una Justine innegablemente alterada y agitada reemplaza las placas de reproducción de las pinturas abstractas del siglo veinte con los Cazadores en la nieve de Bruegel (1565) y el David y Goliat de Caravaggio (1610) –y así con los representantes de un lado oscuro que está más en sintonía con  los grabados de brujas en Anticristo que con las geometrías de vanguardia que la molestan. La simpatía de von Trier con esta estética de la pesadilla debe ser algún tipo de repudio a las visiones modernas. Pero vamos a recordar la primera aparición de la pintura de Bruegel justo al principio de Melancolía: llena la pantalla y comienza a quemarse (via CGI). Sólo entonces vemos a los dos planetas en curso de colisión. Creo que este viejo maestro en llamas se relaciona con algo de Justine dice más adelante. Claire está planeando una velada para el-fin-del-mundo pero Justine es bastante desdeñosa: "¿Quieres que me tome un vaso de vino en tu terraza?... ¿Qué tal una canción? La Novena de Beethoven, ¿algo así?". Esto seguramente recuerda una declaración en el Doctor Fausto de Mann: "Quiero revocar la Novena Sinfonía" (tema destacado en Naranja Mecánica). La noción es que la obra de Beethoven proviene de la misma bárbara "alta cultura" (y alta Ciencia) que produjeron el capitalismo industrial y el asesinato industrial de masas. ¿De qué hay que estar alegres?

Herbert Marcuse se va contra el comentario de Mann en Un ensayo sobre la Liberación de 1969 durante una discusión sobre músicos negros contraculturales: "Ahora ellos se oponen a la 'música de las esferas'... su propia música, con todo el desafío y el odio y el gozo de las victimas rebeldes, definiendo su propia humanidad contra la definición de los Maestros". Persuasivamente enfatizas el elemento de crítica -cómo Melancolía sugiere el servilismo y la inutilidad de la mentalidad moderna- y así tal vez la versión de la película de lo que Marcuse llama "negación elemental, la antítesis: posición de negación inmediata". El intercambio de pinturas de Justine es tanto como decir: haríamos bien en regresar a las visiones del mundo previo a la Ilustración. Pero, en otra parte, ¿no está alcanzando Von Trier un nuevo arte que -en la forma de un cine altamente estilizado de efectos digitales- afirma tanto como lo que niega? Justo la primera imagen de Melancolía es un gran close up de Justine con pájaros de CGI cayendo en cámara lenta detrás de ella. Y es una imagen de su despertar. Sus ojos se abren lentamente mientras suena la obertura de Wagner. ¿Qué no esta audaz y novedosa creación de imágenes sugiere un elemento de afirmación a lo largo de la negación?



NINA POWER: Cuando antes discutíamos Anticristo me preguntaba acerca de la deuda de von Trier con los video juegos; tuve la misma sensación aquí con las escenas de apertura (incidentalmente, el director de fotografía de Melancolía fue recientemente galardonado con el Premio del Cinematógrafo Europeo). Donde la mayoría de las películas "apocalípticas" llegan a los usos más débiles y exagerados del CGI, von Trier opta por una estética más parecida a un cruce entre una sesión de fotos de Steve Meisel (ver lisaframe.tumblr.com) y un corte de escena de algún video juego altamente avanzado (el video juego de Anticristo, Edén, fue archivado desgraciadamente este año). Me gusta la idea de von Trier inaugurando un "nuevo" arte, especialmente si es uno que ligue al cine con juegos para computadora y sesiones de foto –¿es una coincidencia que el último encargo de Justine para la compañía a quien ella ataca salvajemente fuera inventar lema para una sesión de fotos de moda?

Tus comentarios sobre la alta cultura y la barbarie me recordaron a una recolección de Lukac Lenin: Teórico de la Práctica (1924): "Gorky grabó las muy características palabras mencionadas de Lenin después de que él escuchó la sonata Apasionada de Beethoven: 'Conozco de adentro para afuera la Apasionada y aun tengo voluntad de escucharla cada día. Es música maravillosa, etérea. Al escucharla yo orgullosamente, tal vez un poco ingenuamente, pienso: "¡Vean! ¡La gente es capaz de producir tales maravillas!" Él entonces guiñaba, reía y tristemente agregaba: "Seguido soy incapaz de escuchar música, me llega a los nervios, me gustaría acariciar a mis prójimos y susurrarles dulces tonterías a sus oídos para ser capaz de producir tales cosas bellas a pesar del abominable infierno en el que viven. De todas maneras, hoy uno no debería de acariciar a nadie –porque la gente sólo mordería tu mano; golpear, sin piedad, aunque teóricamente estamos en contra de cualquier tipo de violencia. Uhm, es, de hecho, una tarea infernalmente difícil". La resistencia de Lenin a las cualidades humanizantes de Beethoven en cara de la revolución quizás tienen un paralelo nihilista en el rechazo de Justine para salir del mundo estéticamente (sentada bebiendo vino y escuchando música con Claire), incluso una escena la pinta como la Ofelia de Millais, ahogándola en su vestido de novia y sosteniendo el ramo, y otra la tiene acostada lujuriosamente en el banco del río, desnuda en comunión con el planeta homicida. Las exhortaciones irónicas de la madre de Justine en la boda –"disfrútalo mientras dure"– parecen más verdaderas a la propia "danza de muerte" de Justine con Melancolía que lo que hace con su propio matrimonio, el cual, para todos los fines, se termina en menos de un día.

Quiero brevemente regresar al "conocimiento" de Justine el cual a veces raya en lo místico. Ella sabe que hay 678 frijoles en la jarra de la boda y ella también aparentemente sabe eso: "La Tierra es mala, no es necesario afligirse por ella. Nadie la extrañaría". El cerrado mundo burgués, kitsch, habitado por Justine, su hermana, su esposo y su hijo Leo (Cameron Spurr), y los caballos que no van más allá del puente es todo lo que hay: Claire está buscando la perfección (con la boda, con el chocoloate que coloca en la almohada de Justine, con su desesperado deseo de orden) pero Justine sabe que no sirve de nada. Tal vez cansada de hacer miserable la vida de los demás, construye un refugio para su sobrino, su verdadero acto de bondad en respuesta al único deseo persistente que corre en toda la película, el deseo del niño para que su tía le haga una "cueva mágica".



ROB WHITE: Esa sesión hiperestetizada de Vogue de Meisel, que le da un giro hermoso al derrame de petróleo del Golfo de México, es fascinante y pienso que es altamente relevante para Melancolía. La sesión y la película comparten dos elementos relacionados: una audaz (incluso de "mal gusto") glamorización del tipo de tema que usualmente coincide con la mojigatería; además de una misteriosa presencia femenina. La modelo de Meisel parece mítica, oracular: una hermosa sirena zombie o una mujer gaviota tomando el sol en un páramo tóxico. Justine es como esto también, especialmente en la extraordinaria imagen de la orilla del río que mencionas de ella desnuda, como si fuera recargada por la rampante pálida luz del planeta –su expresión contenida, cómplice, astuta. Es una de las series de tomas narrativo-punzantes que también incluyen dos imágenes en la secuencia de apertura que me parecen aun más sugerentes que la parodia de Millais: primero Justine parada en el campo de golf con pequeños rayos surgiendo de sus dedos, despúes esforzándose contra los tentáculos de tela de su vestido de novia que la han atrapado. Son imágenes de desafío y poder. La descripción de Pater de la impresión transmitida por la Mona Lisa -que el escritor dice que es una obra maestra comparable sólo a la Melancolía de Dürer- de "extraños pensamientos y ensueños fantásticos y pasiones exquisitas" se pueden aplicar también a Justine en este extrañamente mítico cuadro.

Justine le da la bienvenida al fin del mundo. ¿Es esto nihilismo (como lo mencionas)? ¿Es melancólico, negativo? Debe depender en lo que quieren decir estos términos. En películas como Contagio y Transformers: el Lado oscuro de la Luna, la Tierra por supuesto es salvada: la vida, la nación y la familia son protegidas. Hay más en estos filmes que eso pero aun pueden enlistarse para hablar de un nihilismo del Final Feliz –una afirmación de la vida normal, el mundo como es. Este es un "nihilismo" de nada-más-que-esto. Aún la lógica asentimentalista de la noción política de "otro mundo es posible" –si este problemático slogan significa algo de hecho– seguramente es: "el viejo mundo debe irse". Por completo. Esto es lo que von Trier literalmente describe. No estoy seguro, a la luz de lo que has dicho, si todavía me puedo a mantener mi punto de partida que Melancolía es juguetón y cómico. Pero aún pienso que no es una obra de desesperación. La película nos invita a reconsiderar la melancolía no como aflicción, culpa, parálisis mental, sino algo más como lo que el escritor Dominic Fox lo llama en su libro de 2009 Mundo frío, "disforia militante". El desaliento de Justine abarca su conocimiento global, su lucha contra el conformismo social, su complejo de alegría iluminada por las estrellas. Su nihilismo es el absoluto repudio (como antes lo mencionaste) de las mentalidades que resultan tan inútiles para Claire y John de cara a la catástrofe. Es un nihilismo de cualquier-cosa-excepto-esto.

La antisiquiatría de los años 70 surgió en nuestra discusión sobre Anticristo y aquí me recuerda otra vez de aquel proyecto para recuperar las categorías de la psicopatología y especialmente lo "esquizo". En una edición especial de 1978 de "Cultura Esquizo" de la publicación Semitext(o), François Peraldi subraya: "¿Podremos decir que la esquizofrenia es un proceso? ... Me aventuraría a decir que me parece como un proceso afirmativo en lo negativo. Algo como: 'Yo soy y mantengo lo que sea que tú no quieres que sea'. Entendámoslo como una afirmación en contra". ¿No es Justine una especie de esquizo-melancólica cuyo conocimiento afirmativo-en contra y sus pasiones son, en el análisis final, disfrutados?



NINA POWER: Leyendo tu última respuesta sigo pensando en el título de la canción de REM "Es el fin del mundo como lo conocemos (y me siento bien)": un resignado, tipo de nihilismo optimista, una aceptación del final de todas las cosas. Ciertamente este estado mental se puede aplicar a Justine, quien se serena cada vez más  conforme el tiempo pasa, despojada de todo el bagaje mundano (sin marido, sin trabajo, sin hijos...). No sé si lo llamaría "militante", pero seguramente nos hace quererla más que la ansiosa jerga de Claire (von Trier ha logrado hacer otro filme en el cual casi todos los personajes son altamente antipáticos, con lo que logra que todos los momentos de gracia sean más significativos).

Al final, pienso Melancolía como una exploración de algo que quiero llamar "depresión objetiva", donde la patología se refleja en el mundo y el mundo en la patología: el sentimiento es tan depresivo que ya nada importa, que el estar condenados de todos modos se convierte en un hecho brutal (inclusive, como dije, sabemos que el mundo eventualmente se acabará). Justine es capaz de cambiar su subjetividad al revés porque ella se puede relacionar mucho mejor a un planeta destructivo que a un marido o familia: ¿es la "moral" de la película que la fémina depresiva es una amenaza porque está sin amarras e inestable, resistente a los encantos del universo masculino? Es inspirado poner en el reparto a Kirsten Dunst, una especie de adorada cinemática Americana, como la "depresiva objetiva": el rostro de Dunst, tan dulce cuando está siendo "buena", se convierte tan salvaje y petulante cuando su humor se torna amargo. El papel de  Gainsbourg no alcanza del todo la altura de su rol en Anticristo (¿cómo podría?), pero como contraparte de su hermana, turnándose para ser como el jefe, ser atenta y entrar en pánico, es una hoja perfecta, atificial, a pesar (o quizás a causa de) su obvia falta de relación. El foco intenso sobre dos hermanas, más que en cualquiera de los dos matrimonios (tres supongo, si incluyes el matrimonio fracasado de los padres de las hermanas) es algo  como un acierto para von Trier. Aunque constantemente afirma que sus personajes femeninos meramente reflejan dimensiones propias, me pregunto si esta película va más allá de la crueldad que seguido muestra hacia sus protagosnitas femeninas: quizás, con Melancolía, von Trier está jugando con el mundo, aunque alguno muerto y otro agonizante –¿a favor de uno nuevo?

6 comentarios:

miguel dijo...

hola me gusta tu blog, si quieres intercambiamos enlaces; el mio es
http://buenaspeliculasdecine.blogspot.com/
un saludo!

Filmofilias Cinéfilos dijo...

¡Gracias!
Y me gusta la idea de intercambiar enlaces. Adelante. ¡Saludos!

7efrat dijo...

Justine…El cerebro corporal, quien continuamente se casa con cualquier evento exterior y ademas disfruta del entorno natural….continuamente necesita descanso.
La hermana de Justine….El cerebro emocional, encargado de dirigir al cuerpo….presenta temores y dudas que afectan al cuerpo (quien a veces actua independiente).
El astrologo….El cerebro intelectual, la razon encargada de llevar tranquilidad falsa (ya que sucumbe primero) a los otros cerebros….esta lleno de calculos y datos.
El niño….Lo mas real en nosotros….lo que hay que proteger.
La obra nos muestra la destruccion de cada persona al no tener mas propositos que los de una generacion hipnotizada por el exterior y que cada cerebro al volcarse hacia afuera presentan dierentes sintomas, que como consecuencia, atraen una catastrofe de ceguera y alejamiento con la fuente….(no hay proteccion).
Plantea tambien, que el cuerpo fisico como fabrica, posee el poder de crear un lugar seguro interiormente para cualquier eventualidad, siempre y cuando los demas cerebros se unan……el intelecto falso, debe estar ausente.
La destruccion no es planetaria….es de cada uno de nosotros.
La primera parte es simple y monotona (como nuestra existencia), unicamente con el interes de nuestros propios placeres y metas, logradas o no....
Inteligentemente, esta parte hace caer en aburrimiento al publico no desarrollado interiormente y para un buscador que trata de desesclavizarse, los datos son mas que interesantes y utiles.....

Filmofilias Cinéfilos dijo...

¡Genial 7efrat ! Gracias por tu aportación.

7efrat dijo...

Lars es un genio con una tarea que "se" le ha impuesto
y esta usando un lenguaje antiguo...no le interesa
el publico que duerme en las cosas exteriores.
Su mensaje esta codificado (para que nadie lo deforme)
y esta dirigido a muy pocos (quiza 4 o 5 en todo el planeta)
para quienes es imposible una escuela de desarrollo....
En El Anticristo define como intentar curar ese interior
con el cual tenemos un matrimonio y lo que sucede cuando
esta vieja naturaleza muere....
En Melancolia nos da un estudio minucioso de las tres mentes
en el humano, la manera en que estas viven una existencia desperdiciada,
absurda, monotona,antagonica y exteriorizada.....y quiza el dato mas prominente :
"Cada uno se enfrenta a un cambio descomunal, donde la preparacion
esta ausente por la forma en que tomamos la vida y tal como sucedio
hace dos mil años, donde alguien tomo para si nuestra carga y ceguera, con la diferencia palpable
que ahora, cada persona debera responder por si misma.
Para algunos interesados en estos temas, recomiendo "Revolver"
de Guy Ritchie.....es mas facil de asimilar.

IQ ACTION TIME dijo...

Mi nombre es Icunacury Acosta y trabajo para varias distribuidoras de cine, me puedes mandar tu mail para compartirte estrenos de arte y mexicanos? mi mail es iqacosta@yahoo.com.mx