miércoles, 14 de mayo de 2014

Huicholes - Los últimos guardianes del peyote - Estreno


• El próximo 17 de mayo, en Real de Catorce, Wirikuta, tendrá lugar el estreno mundial del 
largometraje documental argentino-mexicano Huicholes: los últimos guardianes del peyote, 
del realizador Hernán Vilchez. 
• El documental es una historia acerca del Pueblo Wixárika (huichol), cultura originaria en 
Latinoamérica y su lucha contra corporaciones transnacionales mineras por preservar Wirikuta, 
su territorio más sagrado, tierra donde crece el peyote. 

Ante la emergencia del pueblo wixárika (huichol) por defender Wirikuta no solo de su permanencia como cultura, sino ante las amenazas de las mineras transnacionales por prácticamente someter a sus intereses a todas las y los portadores de una cultura ancestral, surgió la necesidad de hacer un documental que registrara la lucha wixárika y que lleva por título Huicholes: Los últimos guardianes del peyote. Dirigido por Hernán Vilchez, quien recibió por petición de las familias wixaritaris la realización del documental, es una producción enteramente independiente que, aparte de ser testimonio mismo de Wirikuta, busca abrirse camino de la forma menos tradicional posible para el cine independiente mismo. Muchas producciones independientes persiguen las fechas de entrega de festivales nacionales e internacionales de cine por ganar un lugar en sus competencias y programaciones, así mismo un espacio de exhibición y difusión. En el caso de Huicholes: Los últimos guardianes del peyote el equipo de producción decidió arrancar con una serie de 5 presentaciones fuera de la exhibición comercial en salas y buscando otros espacios para presentar este trabajo.

martes, 22 de abril de 2014

Güeros: Triunfadora en Berlín 2014, perdedora en Tribeca 2014.

A finales de febrero de 2014, celebrábamos que Güeros, de Alfonso Ruizpalacios, fue la película mexicana ganadora en la categoría de Ópera Prima de la Berlinale, generando las más grandes espectativas para un largometraje de ficción nacional, detalle que le permitió entrar en competencia para el Tribeca Film Festival y el festival de San Sebastián.

En Berlín, le sucedieron grandes felicitaciones y críticas, aparte del premio. Recién se presentó en el festival de Tribeca y... no le fue tan bien con el público en general. Hablamos de su primera función en Nueva York el 17 de abril del presente y quien estuvo puntual para la función fue la novelista y guionista Malú Huacuja del Toro, quien compartió en su blog la experiencia de ver el estreno en el AMC Loews Village 7 durante el TFF en su Crónica de una noche arruinada:

"(...) Aclaro que iba preparada, pero inicialmente no fui a eso. Acudí, sobre todo, a ver el estreno de Güeros, la ópera prima de Alonso Ruizpalacios que, según había leído en las reseñas y sinopsis, parecía estar hecha en contra de la huelga de la UNAM. Yo fui a que no me contaran qué tal estaba ni de qué hablaba. Y, sobre todo, fui con la esperanza de disfrutar lo que posiblemente fuera una buena película. Motivos había para suponerlo: el Festival Internacional de Cine de Berlín es uno de los más prestigiados del mundo (no como el de San Sebastián ni el de Guadalajara, que aunque hayan mejorado últimamente comenzaron siendo una burla). Como guionista profesional que también soy (o por lo menos, como dicen mis enemigos “fui”) acudí asimismo con la esperanza de que las reseñas hubieran estado mal hechas o mal informadas, o que las sinopsis exageraran esa parte del argumento con fines mercadotécnicos, y que, a pesar de su título, el guion estuviera a la altura de un reconocimiento mundial.  Mi expectativa profesional era, en suma, que el filme galardonado me deslumbrara como hacen las grandes películas, y que ni el tema mismo (aún si fuera uno con cuyo tratamiento político no estoy de acuerdo) pudiera separarse o desarticularse de la magia que crean los grandes."

martes, 15 de abril de 2014

Nymphomaniac Vol. I en la #56Muestra Internacional de Cine


Un detalle de traducción: 
Acá en México, esta película se llama Ninfomanía Vol. I, que no está del todo mal,
pero haciéndole la justicia debida a la misma y porque se refiere a la historia particular
de su progonista Joe, estarán de acuerdo que se debería llamar Ninfomaníaca Vol. I.
Habiendo mencionado ese detalle, continuemos.


lunes, 14 de abril de 2014

Polissía, en la #56Muestra InternacionalDeCine


Maïwenn Le Besco, como la fotógrafa Melissa Zaia.
En el tercer largometraje de la actriz bessoniana Maïwenn Le Besco (Maïwenn, la call-girl de El perfecto asesino, o la Diva Plavalaguna de El Quinto Elemento) ya en carrera como cineasta (cortometraje Soy una actriz, ’04; los largometrajes Pardonnez-moi, ’06; La bola de actrices, ’09) aborda la vida cotidiana de la pequeña Sección de Protección de Menores de París cuando la reportera gráfica Melissa Zaia (Maïwenn) es asignada a cubrir sus actividades diarias cada que atienden la sobrecogedora cantidad de casos de abusos hacia los menores: pedofilia intra y extrafamiliar, violencia física, prostitución, situaciones de riesgo y todo lo que para sus núbiles ojos nunca antes había conocido, sin inmutarse al encontrar al grupo policíaco que se confronta a la ignorancia básica de los derechos de los infantes por parte de los adultos parisinos. Melissa vive separada de su marido Francesco (Ricardo Scamarcio), quien mantiene la custodia de sus dos hijas pre-púberes y a la que invita a reuniones ocasionales de donde resulta, por recomendación amistosa e influyente, la asignación a este inusual grupo de policías. Basado en diversos hechos reales y filmado al estilo documental en permanente alerta, Maïwenn no solo navega brincando de un caso a otro que se resuelve o queda en suspenso, incursiona en la vida íntima de cada uno de los agentes que tratan de llevar sus caóticas vidas lo mejor posible, como Nadine (Karin Viard) arrastrando su inminente divorcio y quejándose con su compañera de trabajo, la bulímica amargada e imposible de concebir Iris (Marina Foïs), o con un Fred (Joey Starr) ya separado que se ha vuelto hipersensible a los casos de abuso a los menores, conciliando su relación con la hija que le ruega que no se vaya de casa aunque su ex esposa lo corra siempre, o el insidioso pero agachón jefe Baloo (Frédéric Pierrot) en constante conflicto con Beuauchard (Wladimir Yordanoff), el burocratazo director de la Unidad que sabotea cada que puede la operación básica del grupo por intereses jerárquicos “superiores” a ellos.

Ganadora del Premio del Jurado en la Sección Oficial del Festival de Cannes en 2011, Polissía (“Police” en francés pero deformado a “Polisse” por la pronunciación infantil) es un registro de alcance realista e intenso gracias a la capacidad del grupo de actores que interpretan a los agentes, llevados con precisión por Maïwenn en el infierno de todos tan temido y rebasando por mucho la dramatización que algunas series norteamericanas hacen (como La ley y el orden: Unidad de víctimas especiales) sin llegar a ser empáticas con las víctimas con las que se vanaglorian al retratar. Melissa es en la mayor parte del tiempo una silente observadora fotografiando al grupo mientras almuerzan, al interrogar a las y los infantes junto con sus hipócritas victimarios. Dura y sin sensiblerías baratas, desde el guión escrito por la propia Maïwenn junto con la también actriz Emmanuelle Bercot (la agente Sue Ellen), el continuum episódico aunque en rigurosa linealidad temporal de la historia, se sucede en un ritmo frenético que contagia la estresante relación de los agentes en sus discusiones a veces raciales, otras clasistas, la mayoría de trabajo, pero estrechamente unidos e identificados con una misión que impacta la vida propia fuera de la Sección de Protección. Aunque Maïwenn es la más identificable del grupo, no opera como exclusiva protagonista, todo funciona de modo coral y cada personaje destaca con su propia problemática sin colocarlos como justicieros mesíanicos, en todo caso, agentes demasiado comunes chocando en todo momento con una sociedad siempre agresiva hacia la infancia, apenas encontrando válvulas de escape de risa cuando interrogan a una adolescente la razón por la que dio felaciones a un grupo de chavos tan solo para que le regresaran su celular (“Es que era un smartphone”).
El cine en femenino pone en tabla rasa a este grupo de agentes y nunca adopta una posición moralizante y panfletaria hacia ellos o la sociedad parisina que retrata, en todo caso, se indigna y sorprende del abandono en el que la infancia se encuentra así como esta pequeña Sección Especial tan vulnerable a los bandazos del sistema judicial francés.

martes, 18 de marzo de 2014

#FICUNAM2014 Costa da morte, Lois Patiño #CompetenciaInternacional


Cine nuestro que estás en las salas, 
danos el plano general,
seguido del plano medio y del close-up,
perdona nuestra discontinuidad,
así como nosotros perdonamos el fuera de sync,
no nos dejes romper el eje
y líbranos de todo jump-cut.
Amén.

Pero en el otro extremo a esta letanía, la disociación de la cadenita de escala de planos es un terreno que el cine de vanguardia ha estado explorando, ampliando las posibilidades de cada una de las categorías para desarrollar otras capacidades narrativas y no narrativas del cine. El cine contemplativo ha tomado este camino, y extende el tiempo cinematográfico a otros ritmos distintos a los acostumbrados. Finalmente son recursos del lenguaje audiovisual. 

Quizás el caso más extremo que podamos hallar hasta el momento se encuentra en la obra del español Lois Patiño, que desde sus cortometrajes y ahora con su Ópera Prima Costa da morte (Costa de la muerte), elige el plano abierto, stablishing o long shot, como el vehículo ideal para presentar el ominoso paisaje de esta región de Galicia, España, que adquirió su nombre por ser la zona que recibía los restos de todos los naufragios que han sucedido en esa región al norte del Atlántico. En sí, esta película rescata las historias del pasado y sus personajes las evocan: anécdotas de los restos de naufragios, como cajas de bombones de chocolate, latas de leche condensada, ropa y zapatos de otros accidentes siendo arrastrados a la orilla de la costa, incluyendo cadáveres.

#FICUNAM2014 Nuestra Sunhi, de Hong Sang-Soo #Clausura



Cuando el cine habla del cine, lo más común es retratarlo con parte de la parafernalia técnica de la filmación: la cámara, las luces, el boom, la pizarra apareciendo en cada momento y sumergirnos en el instante en que la escena cinemática empieza y corta para regresarnos al cine observado por otra cámara omniescente que es por donde vemos el suceso fílmico. A estas alturas, ya ni siquiera es tan necesario ver esa parafernalia como parte de la escenografía mientras el cine observa el cine (como en Vamos a jugar al infierno, de Sion Sono, donde el equipo técnico y humano son parte esencial de la narración), sino que ya es más que suficiente ver a un director ensayando en su departamento con una actriz  una escena que van a filmar durante un plano secuencia (Cuando la noche cae sobre Bucarest, de Corneliu Porumboiu), o ser testigos de cómo se va creando una película que no se filmó e invita a reflexonar sobre la naturaleza del montaje y la construcción de la memoria (El lapso de vida de un objeto encuadrado, de Aleksandr Balagura) sin ver a la cámara-personaje paseándose en el encuadre. Basta con referirse a la filmación para que el cine mismo sea analizado, criticado, desglosado y hasta burlado desde la propuesta de cada cineasta que reflexiona sobre el medio.
En el caso de Nuestra Sunhi, de Hong Sang-Soo, película con la que clausuró el #FICUNAM2014 y que también ya fue exhibida en otros festivales internacionales, el cine dentro del cine es un delicioso pretexto de Sang-Soo para continuar con sus estudios de carácteres siguiendo las viscitudes de la gente que trabaja en el cine coreano, de modo apacible y sin buscar la crítica directa al medio, sino dando cuenta del comportamiento de los personajes que retrata en esta producción.

Sion Sono nos invita a jugar en el infierno #FICUNAM2014 #PresentacionesEspeciales #56Muestra

Fumi Nikaido como la rebelde diva Mitsuko

Vamos a jugar al infierno es una invitación abierta y gozosa para entrar a un delirante del festín gore yakuza y un irreverente reflexión del fenómeno cinematográfico con rastros de nostalgia y referencias que saltan en todo momento. Narrado desde las perspectiva de Don Hirata (Tatsuya Nakayama), el director wannabe líder de los cineastas amateurs llamados los Malditos Bombarderos (The Fuck Bombers), filman en 8mm sus cortos tontos y después un enfrentamiento callejero, pero el grupo anhela hacer una gran película en ese formato en desuso llamado 35 mm, mientras se reúnen en un cine que ha cerrado y su proyeccionista es a quien adoptan como gurú del destino cinematográfico para que alguna vez lleguen a filmar su gran obra de acción con Sasaki (Tak Sakaguchi), un imitador de Bruce Lee enfundado todo el tiempo en el traje de El juego de la muerte con embarrada Kill-Billense. Por otro lado, la primera en entrar en ese infierno es la pequeña Mitsuko de 10 años de edad (Nanoka Hara) cuando resbala en una alberca de sangre que su madre Shizu (Tomochika) provocó al defender su casa de la banda yakuza enemiga que buscaba a su marido Muto Taizo (el emblemático Jun Kunimura), pero encontraron la muerte a cuchillo limpio. Mitsuko encuentra a un sobreviviente herido, Jun Ikegami (Shinichi Tsutsumi), quien se enamora de ella al reconocerla cuando canta el jingle del comercial de la pasta de dientes que la ha hecho famosa por todo Japón y jura que será una gran estrella... sobre el charco de sangre. Su madre es encarcelada por 10 años y el jefe Muto le promete que al salir, Mitsuko será una gran estrella del cine. 10 años después esa promesa está a punto de no cumplirse. A sus 20 años, Mitsuko (Fumi Nikaido, más impresionante que en Himizu) es una diva rebelde que ha visto truncada su carrera porque se canceló la campaña de la pasta de dientes y ni siquiera la película financiada por su padre la satisface. También para los Malditos Bombarderos esos 10 años han servido sólo para hacer un avance (trailer) de lo que podría ser su gran película de acción. Ante ese panorama y con una inminente guerra entre los grupos yakuza de Ikegami y Muto, este último se preocupa por recuperar a Mitsuko y que regrese a la película que abandonó porque faltan unos días para que su madre salga de prisión y anhela verla convertida en la estrella de cine de Japón.