Mostrando entradas con la etiqueta Lapso de vida del objeto encuadrado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lapso de vida del objeto encuadrado. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de marzo de 2014

#FICUNAM2014 El lapso de vida del objeto encuadrado (Película de una película aún no filmada)


El título, sobre todo el segundo, sugiere que presenciaremos un documental, un making of de lo que iba a ser una película pero en realidad se convirtió en otra cosa. Entonces esa otra entidad que es El lapso de vida del objeto encuadrado más que ser un documental, es una película ensayo, una reflexión de la naturaleza del cine durante el proceso de ser una cosa acabada llamada película. El punto de partida son una serie de fotos que el mismo cineasta Aleksandr Balagura tomó de forma azarosa durante una visita a un mercado ruso. A partir de allí fundamenta la reflexión y la construye con una serie de escenificaciones con actores que también empiezan a conversar sobre el montaje afirmando que, más que nada, el montaje cinematográfico es una manipulación: del orden de las imágenes, del sonido, para obtener un sentido que termina de armarse en el espectador. Al respecto, Balagura afirma: “Al elegir la fotografía como material y la memoria como guía, inevitablemente nos encontramos en un laberinto, el de nuestra memoria y el que otros generan. Al buscar salir de este laberinto, nos convertimos en el material por nuestros propios términos”. Y entonces, la reconstrucción de la película aun no filmada, vaga por un laberinto escenificado con las fotografías ampliadas cercando el recorrido de los actores ensayando diálogos y soltando reflexiones sobre el cine. “Godard es hijo de (André) Bazin”, afirman y recuerdan el experimento de Kulechov sobre montaje-significado. La falta de linealidad de esta obra se apoya con la repetición de los Estudios del movimiento de Muybridge (la paloma aleteando, la pareja de mujeres desnudas bailando, la carrea del caballo o el perro corriendo), así como las fotografías de los personajes en el mercado y las tomas cerradas de adornos religiosos kitsch, siempre encuadrando la vida de los objetos y los sujetos.