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viernes, 6 de abril de 2012

DAVID CRAZY LYNCH TIME

"Siempre hay música en el aire",
dijo en su lenguaje al revés El hombre de otra parte 
que empieza a bailar en cuanto la escucha surgir de la nada, tronando los dedos para llevar el ritmo.



David Lynch regresa a sus andadas, pero esta vez son las musicales, nada que ver con el cine o tan siquiera saber de algún nuevo proyecto fílmico. Por ese lado hay que seguir esperando. Pero no por del lado musical en el que Lynch se ha dedicado durante estos útlimos años a explorar y hacer tanto su propia música como colaboraciones que han sido memorables. A resultas de todo esto, su álbum Crazy Clown Time ha visto la luz y se encuentra disponible prácticamente en cualquier parte, así como Good Day Today / I know. Padrino musical de Au revoir Simone, a quienes conoció en una de sus pláticas sobre meditación y creatividad donde dieron concierto, David trabajó su disco que digamos es el primero propiamente de él, no reducido a un sólo tema como Ghost of love, que aparece en un momento crucial en su película Inland Empire y como parte del Soundtrack de la misma, sino con otros temas producidos aparte y un tema "Dance", ¿eh?. Esta última seman de marzo de 2012 circuló por Twitter y facebook y cuanta otra red social estuviera disponible, el nuevo video que dirigió el mismo Lynch: Crazy Clown Time. A varios se nos salió la lagrimita de ver esta fiesta en un patio trasero con gestos obsesivos y disparatados al puro estilo de David. Obvio, a otros ya les aburre.

Veamos el videoclip mencionado y también una entrevista al respecto del video y el álbum que realizó Eddi Moretti, Director Creativo de la revista Noisey.


Acá la entrevista, donde abordan el por qué llamar así el tema como Crazy Clown Time, y Moretti le recuerda si tiene que ver con uno de sus textos que publicó en su libro sobre meditación e inteligencia creativa, el Sofocante Payaso de hule.



viernes, 9 de septiembre de 2011

Catching David Lynch

Atrapando a David Lynch o un recuento de sus cosas para atraparlo mejor.

Varios sabemos que David Lynch goza de una gran reputación como autor y cineasta entre los seguidores del cine de culto y sus fanáticos irredentos. Por completo inusual para el común hollywoodense, lo podemos ubicar de inmediato por su gran clásico Eraserhead (1977, de 5 años de producción) y el posterior El hombre elefante (1980), ambas realizadas en maravilloso blanco y negro, que le valió su primera nominación al Oscar como Mejor Director bajo la producción del comediante cinematográfico Mel Brooks. Ese éxito, lo llevó a trabajar junto al productor Dino de Laurentiis para el estrepitoso fracaso de taquilla que fue la adaptación de Frank Herbert llamada Dunas (1984), pero que no fue suficiente para que pudiera llevar a buen fin con él la siguiente gran obra de Terciopelo Azul (1986), en la que muchos consideran que fue su completa consolidación como autor por haber logrado construir el universo que ahora ya se le conoce como lynchesco ––whatever that means. Casi en simultáneo a su coronación en Cannes con la Palma de Oro para Salvaje de corazón (1990), se aventó otro jonrón épico con su serie Twin Peaks (1990-91), (esta vez ya como autor y productor ejecutivo al lado de Mark Frost) aniquilada por ABC debido a su incómoda temática y que terminó siendo también un punto y aparte e influencia en la producción de las posteriores series norteamericanas, como lo reconoció Chris Carter para su serie de los X Files. De ahí, podemos contar con un siguiente fracaso a la incomprendida versión propia de Twin Peaks con Fuego camina conmigo (abucheadísima en Cannes en su exhibición) pero que tiene un lugar especial entre sus fanáticos que continúan año con año haciendo tours con la temática de la serie. La comedia sobre un programa de concurso en los años cincuenta Al aire (1992) tampoco sobrevivió a la primera temporada, pero eso no lo detuvo en continuar su colaboración con el novelista Barry Gifford para crear Lost Highway o Por el lado oscuro del camino, como se le nombró por aquí, otra incomprendida obra de terror psicológico. Disney y Canal + le ofrecieron el proyecto de la encantadora The Straight story (1999) que le mantuvo la ya ganada reputación de gran director ("Tenderness is as beautiful and abstract like madness", llegó a comentar Lynch). Sin perder esperanzas en la televisión, se anima a crear el piloto que fue rechazado de nuevo por un ejecutivo desmañanado de la ABC, y que decidió terminar con el recurrente apoyo de Canal + para entregarnos esa otra joya que es Mulholland Drive (2001), con el que ganó el premio a Mejor Director en Cannes, junto con Joel y Ethan Coen por El hombre que no estuvo allí. Hasta el momento, su último largometraje es Inland Empire, donde tiró por la borda el celuloide como soporte para filmar y que realizó por completo con una cámara DVCAM, lo que marcó su renuncia total al lastre que es filmar en 35mm y toda la pléyade que le acompaña a nivel de producción, pues ahora se sentía con mayor control en todos los detalles de la película, según afirmaba.